Uruapan, Michoacán, México

Qué hacer en Uruapan en 3 días: itinerario completo para aprovechar tu viaje

Muchos dicen que Uruapan se puede conocer en un día, pero eso es una completa mamada. La realidad es que Uruapan es una ciudad chingona en muchos sentidos. No solo es la capital mundial del aguacate (que trae a los gringos bien alborotados con su guacamole); aquí el diablo se rompió la madre y dejó marcada su rodilla en una roca cuando lo corrieron por querer secar el río Cupatitzio. También es la cuna del maque, una de las artesanías más espectaculares de México, capaz de dejarte sorprendido de tanto detalle. Y mejor ni hablemos de la comida, porque vas a querer probar de todo y regresar con unos cuantos kilos de recuerdo. Ah, y entre calles, plazas e iglesias todavía se respira la historia de fray Juan de San Miguel, el personaje que ayudó a darle forma a la ciudad que conocemos hoy.

Ya sea que vengas de vacaciones o por trabajo, hay cosas chidas que hacer. Por eso te dejamos esta guía a nuestro estilo, sobre qué hacer en Uruapan en 3 días para que te la pases a todo dar y organices tus días en esta hermosa ciudad.

Día 1: El río, la leyenda y los antojos

Fuente "Los espejos" al interior del Parque Nacional Barranca del Cupatitzio / Clic en la imagen para ver video del Parque Nacional .


La mejor forma de empezar a conocer Uruapan es por donde nació su esencia: "el agua". La mañana es para el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio (clic) , el lugar más emblemático de la ciudad. Si Michoacán tiene corazón, esta madre es el alma, aquí el agua canta mientras avanza, y no es mame, el río Cupatitzio es uno de esos puntos que no encuentras en cualquier lado por que brota en medio de la ciudad, y no cualquiera goza de ese privilegio, París tiene una torre de fierros, Uruapan tiene el nacimiento de un río. Si te toca ver a algún morrillo recitando los versos del parque o queriendo contarte la "leyenda de la rodilla del diablo" , quédate a escucharlo y dale unas monedas, Es una tradición que todavía respira, y eso vale más que cualquier audioguía.

El parque tiene senderos que te meten entre la vegetación, puentes de madera que cruzan el agua, y una paz que pocos lugares de Michoacán te pueden dar. Es de esos lugares donde el celular pasa a segundo plano y el ruido del río se vuelve el único soundtrack que necesitas. No olvides subirte a la tirolesa, y probar el plátano con hueso que únicamente se encuentra en Uruapan.

Sendero del Parque Lineal "La Camelina" / Clic en la imagen para ver un video del Parque Lineal.


Cuando termines el recorrido del Parque, no te vayas todavía, pues a unos pasos está el Parque Lineal La Camelina, un sendero de piedra labrada que también bordea el río. Es más tranquilo, más moderno, y perfecto para seguir caminando sin prisas. La entrada es gratuita, el acceso es fácil, y si te sientas en una de sus bancas, vas a sentir que el tiempo no existe. Ahí te vas a topar una famosa cascada llamada "la espumita" pero además a un costado hay un restaurante en donde vas a poder tomarte unas chelas bien frías. Para entrar al parque lineal tienes que salir del Parque Nacional por la puerta principal y caminar por la calle que se encuentra a un costado. Date un rol por ahí entre sus senderos, sigue disfrutando de la majestuosidad del río, platícale tus problemas y tus rollos mentales y guarda silencio para que veas como te responde.

Para entonces el estómago ya va a estar rugiendo. En toda el área del centro histórico, hay opciones para todos los gustos y presupuestos. Desde restaurantes dentro de los hoteles, como locales de comida corrida, mariscos, o diferentes guisados Donde veas que hay mucha gente ahí es el lugar indicado.


Mural del pintor Iraní Mohamed Sciddel, pintada en el Templo de San Francisco en Uruapan, Michoacán.

Mural del artista Iraní Mohamed Sciddel, en el templo de San Francisco

Más tarde haz una parada en el Café La Lucha. Este lugar de casi un siglo es un lugar obligado, de esos que representan a la ciudad por vender uno de los mejores cafés de Uruapan, lleno de sabor y tradición, aún que claro hay muchas cafeterías del mismo nivel de calidad y sabor por todo el centro histórico y la ciudad.  Pide un café de la región, o si andas con ganas de algo más fresco, una de sus deliciosas bebidas preparadas. Siéntate, mira a la gente pasar y siente cómo el ritmo de la ciudad te atrapa sin que te des cuenta. Y ya que andas por ahí, cruzando la calle está el Templo de San Francisco, una de las joyas más subestimadas de Uruapan. La fachada es de esas que te hacen levantar la cabeza, pero lo chido está adentro: los murales que pintó el artista iraní Mohamed Sciddel entre 1968 y 1969. Sciddel se aventó una fusión bien loca entre religión y ciencia, evangelistas rodeados de órbitas y átomos, una chingonería que no esperas encontrar en un templo del siglo XVI. Sciddel se enamoró de Uruapan, fundó un taller de artes plásticas, y murió en el año 2013, sus restos descansan en la cripta de esta misma parroquia. Entras, levantas la mirada y te das cuenta de que Uruapan no es solo aguacate: también es arte persa en un templo católico.
Para cerrar con broche de oro, la noche es para el Mercado de Antojitos. Este lugar es un desmadre, pero de esos que valen la pena. Corundas, enchiladas placeras, tacos, pozole, pambazos, carnitas, y un chingo de cosas más que no caben en un solo plato. Aquí la decisión más difícil no es qué comer, sino por dónde empezar y cómo no reventar antes de llegar al final. Pide de todo, comparte con tu compa o con tu date. No importa si llegas con hambre de lobo o con ganas de picar algo ligero: aquí siempre hay un puesto dispuesto a resolverte la vida. Y cuando termines, vas a entender por qué la gastronomía de Uruapan es una de las razones más cabronas para volver. Pero ¡ojo! te recomiendo revisar bien los costos antes de pedir, por que la neta a veces sí se pasan algo de lanza.

Día 2: El volcán más joven del mundo.

Vista panorámica del volcán Paricutín desde Angahuan, Michoacán - el volcán más joven de América con su paisaje de ceniza y cono volcánico

Vista al volcán Paricutín desde el Centro Turístico de Angahuan

El segundo día es para salir de la ciudad y meterte de lleno en uno de los fenómenos naturales más cabrones de México: el Volcán Paricutín. Pero antes de llegar al volcán, tienes que pasar por Angahuan, un pueblo purépecha que pertenece al municipio de Uruapan.

Angahuan está a unos 32 kilómetros de la ciudad y es la puerta de entrada al Paricutín. Aquí todavía se habla la lengua purépecha, las mujeres usan el traje tradicional y el pueblo conserva ese aire de comunidad que ya no encuentras en muchos lados. Desde aquí salen los recorridos a caballo o a pie hacia el volcán.

El Paricutín no es uno de esos volcanes que llevan siglos dormidos. Es el volcán más joven del mundo. Nació en 1943, literalmente de la noche a la mañana, en medio de un maizal. El campesino Dionisio Pulido estaba arando su tierra cuando sintió un ruido, la tierra se abrió y empezó a echar humo y ceniza. En un año ya tenía 148 metros de altura; al final de su erupción en 1952, alcanzó los 424 metros.
Cráter del volcán Paricutín, el volcán más joven del mundo.

Cráter del volcán Paricutín, el volcán más joven del mundo.

El pedo es que el volcán se llevó entre sus patas dos pueblos enteros: San Salvador Combutzio, del cual su gente emigró cerca de Uruapan y es conocido como Caltzontzin y San Juan Parangaricutiro, del cual su gente emigró formando "Nuevo San Juan Parangaricutiro". Del antiguo San Juan, solo se asoman las torres de su iglesia entre un mar de lava negra, y esa imagen es de las más cabronas que vas a ver en tu vida.

¿Cómo llegar?

Desde Uruapan, toma la carretera a Los Reyes. Son unos 32 kilómetros hasta Angahuan. Si no traes coche, desde la central de autobuses de la ciudad salen camiones hacia Los Reyes, coméntale al chofer que te baje en la entrada de Angahuan, y de ahí caminas al pueblo.

¿Qué hacer allá?

Subir a caballo: Es la opción más común. Desde Angahuan te llevan hasta la base del volcán. Son unas dos horas de ida, con guías locales que conocen el terreno mejor que su propia casa.

Caminar hasta el cráter: Si traes condición, puedes aventarte el hike. Son entre 14 y 20 kilómetros ida y vuelta, dependiendo de la ruta, pero la vista desde la cima vale cada pinche paso.

Visitar las ruinas de la iglesia: Las torres de la iglesia de San Juan Parangaricutiro asomando entre la roca volcánica son la foto que te va a dar más likes.

Tip chingón: Lleva botas o tenis con buen agarre y que les vayas a perder el cariño ya que las piedras filosas les van a dar unos llegues, el campo de lava es traicionero. También lleva suficiente agua, bloqueador y algo de comer, que no hay oxxos en el cráter.
Renta de caballos para ir al cráter del volcán Paricutín desde el centro turístico de Angahuan

Grupo de turistas listos para ir al cráter del volcán Paricutín a caballo desde el centro turístico de Angahuan

Al regresar a Uruapan, ya con las patas todas molidas de tanto caminar y el estómago rugiendo, date una vuelta por Plaza Ágora (clic) para cenar. No es cualquier centro comercial, es el punto de encuentro más chido de la ciudad, donde la raza va a comer, a pasear o nomás a ver qué pedo. Tiene muchas opciones para todos los gustos y presupuestos. Si andas con antojo de pizza o hamburguesas, ahí está Domino's PizzaBurger King que te resuelven de volada, otra opción es taquería el infierno, que sin duda son de los mejores tacos de la ciudad, y si lo tuyo es el café o un postre, Starbucks también está en el mismo complejo. Así que no hay pretexto: llegas, te sientas, pides lo que se te antoje y cierras el día como se debe. Ya que termines de cenar y agarres fuerzas, date un rol por las tiendas, están chiditas, hay buenas marcas para que te hagas de nuevo outfit.
Área gastronómica y food court de Plaza Ágora en Uruapan, Michoacán, con locales de comida rápida, mesas para comensales y ambiente moderno.

Centro gastronómico de Plaza Ágora

Día 3: Historia, cultura y las mejores vistas de Uruapan

Después de dos días de pura naturaleza entre ríos y volcanes, hoy le toca el turno a la historia. Porque Uruapan no solo es agua y cerros, también tiene un chingo de historias que contar.

Arranca la mañana en la Huatápera, el hospital más antiguo de América Latina, que sigue haciendo lo que se supone debe hacer: atender gente, pero ya no como hospital, sino como un museo. Pero más allá de eso, este lugar es el punto cero de la ciudad. Aquí fue donde Fray Juan de San Miguel armó todo el pedo en el siglo XVI, y aunque el edificio no es gigante, cada rincón guarda más historias que una abuelita en domingo. Patios, corredores, muros... todo aquí respira pasado. Aquí vas a encontrar uno de los murales de arte sacro de la época colonial más impresionantes de la ciudad "Los ángeles músicos", nomás buzo caperuzo por que los días lunes está cerrado.

Corredor al interior de la Huatápera con hermosos pilares de hace 500 años. / Clic en la imagen para ver un video de La Huatápera.

Cuando ya te hayas empapado de historia, caminas unas cuadras rumbo a la estación del teleférico. Y no, no es solo un medio de transporte, es una de las mejores formas de entender por qué Uruapan está tan chingón. Desde arriba ves cómo la ciudad se abraza con los cerros que hay al rededor y cómo el río Cupatitzio se cuela entre la ciudad. La vista es una chulada y el viaje se siente como un verdadero atractivo turístico. Mi recomendación es: sube en la estación del Centro histórico con destino a la estación del IMSS / hospital regional ahí mismo te regresas hasta la estación del Parque Nacional y regresas nuevamente al Centro Histórico, con esto estarías completando todo el circuito que recorre el teleférico y si te dan miedo las alturas vas a bajar con las patitas temblando pero no pasa nada, hasta los más morrillos se suben y van bien contentos.
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Vista del teleférico saliendo de la estación del Parque Nacional con rumbo hacia el Centro Histórico

La última parada es el Centro Cultural Fábrica de San Pedro. Lo que antes era una fábrica textil de 1897 que movía la economía de la región, hoy es un espacio donde la cultura y la historia se dan la mano. Exposiciones, arte, muestras de arqueología industrial y ese aire que te hace sentir que estás pisando el pasado con tenis modernos. Si caes entre jueves y domingo, date el tiempo de recorrer la antigua "sala de máquinas" es completamente gratis y remata la experiencia en La Colmena, la cafetería del lugar. Porque despedirse de Uruapan con un café entre muros que han visto pasar más de un siglo, no tiene precio.

Redacción Jonathan J.N.
Exposición de la maquinaria con la que se elaboraban las telas hace mas de un siglo

Exposición arqueología industrial "Sala de máquinas" en la Fábrica de San Pedro.

¿No sabes cómo llegar a Uruapan? te mostramos su conectividad aquí