1897, el año que Uruapan se puso a tejer su propio destino
No escogió el lugar por casualidad. La puso a orillas del río Cupatitzio,(Clic) para que este pudiera mover los telares. La construcción tardó, los problemas no faltaron, pero entre 1894 y 1897, la Fábrica de San Pedro ya estaba en pie.
Y vaya que funcionó. En sus años de gloria llegó a tener 200 telares y más de 600 husos produciendo sin parar. La especialidad: manta de cielo, una tela de algodón que terminaba en los techos falsos de las casas de medio Michoacán y hasta en el Zócalo de la CDMX.
Simulación de los trabajadores sindicalizados de la Fábrica de San Pedro en protesta.
Llegan los Illsley: dos gringos llenos de sueños
No llegaron a Uruapan por casualidad. Un conocido les dio una carta de presentación para nada más ni nada menos que el general Lázaro Cárdenas. Cárdenas, que ya había sido presidente y seguía siendo la mera vaina en Michoacán, les ayudó a regularizar su situación migratoria y les dio permiso para arrancar proyectos comunitarios.
El rugido del telar y el grito del arte en un mismo lugar
El proyecto arrancó en 2017 de la mano de la Fundación Javier Marín (el escultor michoacano), la galería Terreno Baldío Arte y el Ayuntamiento de Uruapan . La idea no era hacer un espacio elitista, sino un "laboratorio de encuentro" entre lo tradicional y lo contemporáneo. Y vaya que lo lograron.
Recinto de exposiciones de la Fábrica de San Pedro / Fotografía tomada de la web del Centro Cultural.
- Exposiciones de arte contemporáneo (escultura monumental, instalaciones, arte textil)
- Talleres para todas las edades (diseño, técnicas textiles, arte)
- Residencias artísticas (creadores de todo el país vienen a trabajar aquí)
- Programa de visitas escolares (miles de chamacos han conocido la historia de su ciudad)
- Eventos culturales (conciertos, conferencias, presentaciones editoriales)
El edificio en sí mismo es una obra de arte. Caminas entre columnas y paredes de piedra con techos altísimos y ventanales enormes que dejan pasar la luz de una manera también artística. Al fondo, asomándose entre las naves, todavía se escucha el rumor del río Cupatitzio, el mismo que movía los telares hace más de cien años.
La Sala de Máquinas: cuando los engranes vuelven a contar su historia
Algunas piezas que se muestran en la exposición "Arqueología Industrial" / Clic en la imagen para ver el video
Suena a nombre de tesis de arquitecto frustrado, lo sé. Pero la neta, está con madre. Ahí están los fierros viejos, las poleas colgando, los telares centenarios que parecen monstruos dormidos. Todo lo que movió la pinche economía de Uruapan cuando aquí no se conocía el aguacate como religión. En esos años, la ciudad vestía a medio Michoacán con su famosa "manta de cielo" y los obreros sudaban la gota gorda pa' sacar la chamba.
Pasillo en la antigua sala de máquinas de la Fábrica de San Pedro. / Clic en la imagen para ver el video
La exposición va a estar ahí desde el 27 de marzo de 2026 hasta el 28 de febrero de 2027. Horario de jueves a domingo de 12 del día a 7 de la noche. Y lo mejor de todo, para que no te duela el codo: es gratis.
“La Colmena”: donde el café sabe a historia
Cafetería "la colmena" en la antigua sala de máquinas.
Justo al inicio de la exposición “sala de máquinas” está La Colmena. No es cualquier cafetería de esas que te venden café aguado en vaso de unicel. Esto es otra onda. El nombre no es casualidad. El fundador de la fábrica, Leopoldo Hurtado Espinosa, tenía una tienda famosísima en el Zócalo de la CDMX que se llamaba justo así: La Colmena. Ahí vendía las telas que producía en Uruapan. La Fundación Javier Marín rescató el nombre para la cafetería. Un guiño a la historia.
Un concepto diferente que le va a encantar a tu date: mesas de madera, maquinaria de más de un siglo, luz entrando por los ventanales enormes, y el ruido del río Cupatitzio de fondo. No hay prisa. Aquí puedes pasar un rato pendejeando, viendo cómo entra y sale la gente, y pensando en la vida.