Uruapan, Michoacán, México

Pechinas de Sciddel: el iraní que pintó un templo católico

Cuando te pones a pensar qué hacer en Uruapan en vacaciones o un fin de semana, y te pones a pendejear en la web, seguro te van a salir los lugares clásicos: el Parque Nacional, la Tzaráracua, el volcán etc. Pero hay un pedazo de la historia de Uruapan que casi nadie conoce y está escondido a simple vista, en el templo de San Francisco. (Clic)

Adentro, si levantas la vista, te topas con cuatro murales que no tienen nada que ver con lo que esperas de una iglesia en Michoacán. Son las pechinas de Sciddel, y son de esos atractivos de Uruapan que te hacen preguntarte ¿Quién chingados pintó eso tan chingón?.

El universo de Sciddel en la cúpula de San Francisco. Un persa que pintó el alma de Uruapan / Clic en la imagen para ver el video.

Las pechinas son esos espacios curvos que conectan la base de una cúpula con los arcos que la sostienen. Suena bien técnico, pero básicamente son los rincones donde la arquitectura se encuentra con el arte y Sciddel las convirtió en su lienzo favorito.

Pechina de la Creación pintada por Sciddel en el Templo de San Francisco de Uruapan. De una espiral, que representa el nacer y morir en Dios, surge Adán por la obra del poder infinito del creador

Adán nace de la espiral divina. La creación según la visión mística de Sciddel, un persa que pintó el alma de Uruapan.

¿Quién fue Mohammad Hasan Sciddel? 

Mohammad Hasan Sciddel nació en Irán, pero se volvió uruapense de corazón. Llegó a Uruapan en 1997 invitado por el padre Mario Amezcua para pintar las pechinas del templo. Los sacerdotes dudaron porque era persa y musulmán, así que se la pensaban por que sentían a Sciddel como "alguien de afuera" que no iba a compartir su fe. Pero el padre Amezcua les dijo algo que los calmó: que Sciddel conocía mejor la figura de Jesucristo que muchos católicos. Así le abrieron las puertas y el tipo se puso a chingarle para crear unas de las pinturas más impresionantes de la ciudad.

Pechina de Melquisedec, símbolo del sacerdocio antiguo y preludio del sacerdocio de Jesús. Sciddel lo representa como un personaje misterioso que encarna a los grandes maestros de la historia de la salvación

Pechina de Melquisedec, símbolo del sacerdocio antiguo y preludio del sacerdocio de Jesús


Las pechinas de Sciddel del templo de San Francisco fueron pintadas entre 1968 y 1969 . No son dibujos bonitos nada más: cuentan una historia completa: la Creación, el sacerdocio antiguo y la salvación. Sciddel era un místico, no un simple pintor. Fusionó su formación islámica con una visión cristiana en un diálogo profundo entre tradiciones. Por eso sus murales son tan únicos y por eso son parte esencial de los atractivos de Uruapan que vale la pena conocer.

El legado sigue vivo y es parte de la historia de Uruapan

Sciddel murió el 17 de enero de 2013 y se dice que sus cenizas descansan en una cripta dentro del mismo templo que pintó. Pero su legado sigue más vivo que nunca.

En 2021, el Grupo Mehrgan montó la exposición "Sciddel, medio siglo de Persia en Michoacán" en la Casa de la Cultura, con 72 piezas inéditas. Y en marzo de 2026, se presentó el libro "Sciddel" en el Centro Cultural Fábrica de San Pedro, para rescatar su memoria y su impacto en la cultura de Uruapan.

El propio Sciddel, antes de morir, había insistido en la importancia de preservar su trabajo. Y vaya que lo han hecho: su obra es hoy un recordatorio de que la historia de Uruapan también se escribe con pinceles y colores que vienen de muy lejos.

Detalle del estilo atómico del artista iraní Mohammad Hasan Sciddel en las pechinas del Templo de San Francisco de Uruapan, Michoacán, fusionando su herencia islámica con la iconografía cristiana en una obra de profundo simbolismo místico.

El estilo atómico de un místico persa en Uruapan.


Sciddel no solo pintó paredes, le dio a Uruapan un pedazo de Persia. Su obra es un recordatorio de que el arte no tiene fronteras y que un iraní puede encontrar su hogar en Michoacán y dejar una huella eterna. Su legado nos recuerda que "la belleza que nos rodea es la belleza que llevamos dentro", y eso aplica para los que buscan qué hacer en Uruapan y se toman el tiempo de mirar hacia arriba, en donde no todos voltean.

Si quieres conocer uno de los atractivos de Uruapan que no sale en todas las guías, date una vuelta por el templo de San Francisco. Entra, levanta la vista y descubre las pechinas de Sciddel. Son de esas cosas que no esperas encontrar, pero que cuando las ves, te das cuenta de que estás frente a algo bien perrón. Un persa en el corazón de Michoacán. ¿Qué más puedes pedir?

Redacción: Jonathan J.N.

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