Uruapan, Michoacán, México

Mustafa’s Kebap Berlín: fila y verdad entre un pan

Cuando el Kebab de Mustafa’s en Berlín sabe a hype chingón.

Mustafa’s Can Gemüse Kebap, es uno de esos lugares que tienes que ir a comer en Berlín sí o sí. No sé, es raro como un lugar de comida puede transmitirte en tan poco tiempo que duras ahí, años, o décadas de tradición respecto a una ciudad. Y es que, este platillo tiene como origen Turquía y la adaptación alemana que llegó en los años 70´s con la migración de mis compas los turcos, que por cierto se deja ver también su influencia machín en Hungría, pero más misticón.

Yo la neta no fui por antojo. Fui por hype colectivo, Por TikTok, por Instagram, por YouTube, por un cabrón que fue una vez a Berlín y regresó diciéndome que “no has vivido hasta que comes ahí”. Así que ahí estaba yo, parado, formándome en una fila que parecía protesta social más que fila para comer, pensando en que prefería desmayarme de hambre después de haber dado 21 mil pasos conociendo algunos de los lugares más emblemáticos de Berlín, a dejarle mi lugar a un turista que apenas iba llegando grabando con su camarita. (igual que como yo llegué).

Fila para hacer pedido en Mustafa´s

Mustafa´s no vende kebabs: vende expectativa.

La gente a pesar de la fila avanza rápido. Hay turistas con maletas en mano, locales vestidos bien maniaco, señoras fifís con sus morritos, mochileros, estudiantes, banda con cara de que ya viene peda y otros con semblante casi religioso que no dejan de ver los trompos de carne de ternera y pollo.

Mientras esperas, ves cómo la carne gira lentamente, dorándose con paciencia multicultural. Ves verduras asándose, salsas de colores, pan calentándose. Todo ocurre frente a ti, como si el proceso también fuera parte del platillo. Y sí, ayuda, porque cuando llevas 30 minutos formado, más te vale que el espectáculo esté bueno.

Comedor de Mustafa´s Kebap


Cuando por fin llegué al frente, no tuve tiempo para dudar qué pedir, ya le había echado el ojo al menú desde hacía rato, y el vato que estaba atendiendo con voz de enojado, pero con una sonrisa tomó mi orden, después me di cuenta que son bien chidos, pero si tienen un tono que te saca de onda, pagué 9 euros por el doner y una coca cola bien helada.

Me siento en unas bancas que tienen literalmente en la calle, entre bicicletas, gente caminando para todos lados y el ruido del tren pasando, Le doy la primera mordida y… a ver, vamos a ser honestos, está chingón, pero también está familiar el sabor.

Delicioso döner kebab de Mustafa´s


El sabor es bueno, fresco, bien balanceado, la carne jugosona, los vegetales le dan ese toque distinto, los aderezos hacen su chamba. Pero en algún punto mi cerebro dijo: “esto sabe como una torta de carne al pastor con pepino y hierbabuena”. No lo digo para comparar, al contrario. Es un cumplido muy mexicano.

No es que el lugar esté sobrevalorado, es simplemente que la fila, el barrio, el olor, el contexto, el momento en el viaje. Si lo comieras solo, sin historia, tal vez dirías “está bueno y ya”. Pero comértelo después de caminar Berlín todo el día, con hambre real, con ampollas en los pies y con la ciudad todavía vibrándote en la cabeza, cambia todo.

Degustando döner kebab de Mustafa´s


Después de comer el Kebab de Mustafa’s en Berlín, entendí algo que me ha pasado muchas veces viajando: no siempre buscamos el mejor sabor del mundo, buscamos el sabor del lugar. Y este kebab sabe a Berlín actual: multicultural, práctico, directo, sin ceremonia, pero bien hecho, el hype no se trata de que algo sea perfecto, sino de que te haga parte de una historia colectiva. Y Mustafa’s lo logra.

Chécate el video del Kebab de Mustafa’s en Berlín aquí.

Redacción: Jonathan J.N.

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