Pero también es la ciudad donde puedes estar en un templo del siglo VII a las 6 de la mañana con total silencio, y a las 10 estar viendo 3,000 personas cruzar la misma calle al mismo puto tiempo.
Este itinerario de Tokio en 3 días está pensado para que conozcas las dos caras de la moneda: la tradición que apesta a incienso y la modernidad que huele a electricidad y yakitori cocinándose en un callejón. Y sí, vas a caminar como nunca. Pero aquí te cuento cómo hacerlo sin terminar llorando en un conbini.
Día 1: Asakusa, el Tokio que aún huele a pasado, y Ueno, donde duerme la cultura
Cruzas y caminas por Nakamise-dori, la calle comercial que lleva al templo. Aquí el truco es llegar temprano porque las tiendas están cerradas y puedes tomar unas fotos muy buenas con una perspectiva de la calle y del templo al fondo. Las persianas de las tienditas tienen murales pintados bien chingones— y puedes ver la fila de linternas de bronce sin esquivar gente. Luego, cuando termines tu visita, regresas y ya están vendiendo un chingo de cosas: desde dulces tradicionales hasta souvenirs para la tía más latosa.
Templo Senso-ji
Donde el humo del incienso todavía purifica (o eso dicen)
Al final de esa callecita repleta de miles de calorías, placeres olfativos y visuales, te vas a topar con El Senso-ji, es el templo budista más antiguo de Tokio, fundado en el 645 d.C. Según la historia, dos pescadores sacaron una estatua de Kannon (la diosa de la misericordia) del río Sumida, la regresaron, y la estatua volvía a aparecer como diciendo "aquí me quedo”.
A las 6 de la mañana el lugar es pura tranquilidad. El humo del incensario gigante (Jōkōro) se eleva recto sin que nadie lo espante. La gente todavía no llega a pasarse el humo por la cabeza "para la salud" y la “purificación”. Luego, a las 9, ya hay un chingo de japoneses y turistas con cara de arrepentimiento echándose humo hasta en la conciencia.
La Chōzuya de la purificación
Museo Nacional de Tokio: 120,000 razones para entender Japón
El Museo Nacional de Tokio es el más antiguo y grande de Japón. Guarda más de 120,000 objetos, incluyendo tesoros nacionales y arte samurái que te va a dejar con ganas de usar la espada. La colección de katanas y armaduras es tan detallada que entiendes por qué esos cabrones dominaron el país por 700 años. La entrada cuesta alrededor de 1,000 yenes y necesitas mínimo 2 horas si no quieres ir con prisa. Hay un jardín japonés atrás donde puedes sentarte a procesar tanta historia.
Dónde comer el primer día en Tokio
Si quieres sentarte, busca un local de soba o tempura cerca de la estación. Asakusa es famoso por la tempura desde hace siglos, hay restaurantes familiares con más de 100 años de tradición.
Día 2: Shibuya, el corazón eterno, y Shinjuku, el pecado iluminado
El Shibuya crossing es el cruce peatonal más famoso del mundo, incluso la película Fast and Furious Tokio Drift, tiene una escena en donde hacen drift en esa zona haciendo que toda la gente corra para no ser atropellados. No es solo un cruce, es el momento donde Japón obsesionado con el orden decide soltarse el pelo.
Hasta 3,000 personas pasan en cada verde. Salarymen, turistas, chicas con moda de anime. Todos se cruzan sin chocar, como si hubiera un coreógrafo invisible. El semáforo se pone rojo, la gente se acumula. Y entonces: verde. Los cuatro lados se abren y se convierte en un río de personas.
Shibuya Sky: la mejor vista para entender el tamaño de Tokio
Después le vas a caer al mirador de Shibuya Sky, en el edificio Scramble Square. No es un mirador cualquiera, está a 229 metros de altura padre santo, desde donde puedes ver todo Tokio como si fuera un mar infinito de luces y edificios, también puedes ver desde ahí la Tokio Tower al este, la Skytree al norte y si el clima anda de buenas también ves el monte Fuji al oeste, como diciendo no puedo faltar yo en la foto.
El recorrido comienza desde el piso 14, ahí te van a checar tu QR que debes comprar con anticipación o te quedas sin conocer esta chingonería, las entradas se van habilitando como unos 15 días antes de la fecha que quieras ir, por lo que debes de estar atento para cuando se abran la fechas. Las entradas te las vas a conseguir en el sitio oficial que está en japonés pero tiene la opción de cambiar el idioma en inglés. Hace un frio que te meas allá arriba, así que te recomiendo que lleves buena chamarra y más si vas de noche y en invierno, la mejor hora para ir sin duda es al atardecer para que aprecies las tonalidades del cielo mientras cae la noche.
Omoide Yokocho: Un callejón que huele a yakitori e historia
Para cerrar con broche de oro el día 2, te mueves a Shinjuku en la línea del metro JR Yamanote, ahí te vas a topar el famoso callejón de Omoide Yokocho. Es un pasaje estrecho con puestitos diminutos donde cocinan yakitori (brochetas de pollo) a la parrilla con carbón. El humo te llena la ropa, el olor te abre el apetito y el ambiente es de película: luces amarillas, gente apretada, cerveza helada y risas por todos lados, también vas a encontrar ramen, sashimi, edamames y un chingo de comida buena. Aquí se cena en espacios chiquitos, a veces con extraños al lado, pero así es la onda, el auténtico Japón.
Kabukicho y Golden Gai
Después de cenar date una vuelta por Kabukicho, el barrio rojo de Shinjuku. No es que vayas a meterte en problemas, pero caminar entre los neones, la cabeza gigante de Godzilla en el hotel Gracery y la cantidad de gente es una experiencia en sí misma.
Si quieres una copa, Golden Gai es un laberinto de callejones con más de 200 bares diminutos, cada uno con capacidad para 6-8 personas . Algunos tienen policy de "solo locales", pero muchos aceptan extranjeros. Busca los que tengan letreros en inglés o digan "Foreigner Welcome" , eso sí, si se te acercan unos morenasos diciéndote que te van a llevar a un bar bien chingón, no caigas bro, esos te inflan las cuentas.
Día 3: Akihabara, TeamLab Planets y el desmadre electrónico que te explota la cabeza
TeamLab Planets: el museo donde te metes hasta el cuello de arte digital
TeamLab Planets es de esos lugares que si no los vives, no los entiendes. Y una vez que los vives, no los olvidas. Necesitas reservar con tiempo como 2 o 3 semanas antes porque las entradas se vuelan. La experiencia es sencilla de explicar pero imposible de describir sin sonar mamador: caminas descalzo por agua, te metes en instalaciones de luz y sonido que parecen sacadas de otro planeta, y terminas con los sentidos tan explotados que sales viendo colores donde no los hay.
El museo está diseñado para que te sumerjas, literalmente. En una sala caminas sobre agua con carpas que reflejan luces, en otra estás rodeado de flores digitales que nacen y mueren mientras avanzas, en otra te metes hasta las rodillas en un espacio de espejos que se siente infinito, y al final, sales con los pies limpios, la cabeza llena y la certeza de que Tokio nunca te va a dejar de sorprender. Las entradas te las vas a conseguir dando click aquí.
TeamLab Planets: arte, agua y tecnología en un solo lugar.
Akihabara: el paraíso de los frikis y los que no saben que lo son
Llegas a Akihabara y el mundo cambia de color. No es una estación de tren, es un portal dimensional. Al salir te topas con edificios enteros de pantallas gigantes anunciando animes que no conoces, juegos que no vas a jugar y figuras de personajes que ni tus primos más raros coleccionan. Pero algo te atrapa. No sabes qué es, pero ese ruido electrónico, esas luces, esas filas afuera de los arcades… te van a hacer entrar.
Akihabara es el distrito electrónico por excelencia, pero también es el templo de la cultura otaku. Aquí puedes pasar 3 horas sin comprar nada y salir con la sensación de haber visto el futuro. O el pasado de los frikis. O las dos.
Los arcades de Akihabara: donde tu yo de los 90 revive
Métete a un Taito Station o a un HEY (Hirose Entertainment Yard). El ruido de las máquinas te pega antes de entrar: es la sinfonía de monedas cayendo y música de fondo que no sabes si salió de un juego de peleas o de tu subconsciente.
Los pinches arcades en Japón son otra cosa. No son esos lugares medio abandonados de las plazas mexicanas donde las palancas no jalan. Acá está todo nuevo, todo limpio, todo con instrucciones en japonés que no entiendes pero que por intuición gamer ya sabes como utilizar. Hay desde máquinas de UFO catchers donde tienes que agarrar un peluche con una pinza que parece estar programada para robarte tu dinero, hasta juegos de ritmo que te van a recordar que no tienes ni coordinación ni dignidad. También hay juegos de cartas donde los japoneses se toman en serio lo de ser jugadores profesionales, y hasta salas enteras de juegos de pelea con vatos que llevan 30 años entrenando para romperte la madre en Street Fighter.
Máquinas de arcade, Taito Station Akihabara
Las tiendas de figuras y electrónica: donde el dinero se te va como gorda en tobogán
En las calles principales y en callejones laterales está Radio Kaikan, una torre de 10 pisos llena de figuras de personajes que te van a hacer dudar de si eres coleccionista o ya es una enfermedad. También está Super Potato, un templo para los que crecieron con el Game Boy y el Super Nintendo. Ahí venden consolas retro, juegos en caja y hasta cartuchos que probablemente valen más que tu vuelo a Japón.
Si buscas electrónica, en Yodobashi Camera o Bic Camera tienes 8 pisos de todo lo que se te ocurra: desde audífonos que parecen naves espaciales hasta hervidores que hablan. Y si andas necesitado de adaptadores, cargadores o un masajeador para los pies después de tanto caminar, aquí está todo
El paraíso de Dragon Ball en Akihabara: figuras exclusivas, escalas y personajes de todas las sagas.
Comer en Akihabara: maid cafés, ramen y la experiencia que no vas a olvidar
Si traes ganas de algo raro, Akihabara es famoso por sus maid cafés. Chicas vestidas de sirvientas con actitud complaciente te reciben como si fueras su amo absoluto, te sirven café con dibujos de gatitos y te hacen cantar canciones. Es incómodo, es cursi, es caro… pero tienes que vivirlo una vez. Aun que pareciera tener tintes sexuales, realmente no es así, aun que claramente en la mente de muchos, pasan miles de escenas perturbadoras, pero en realidad es todo muy sano, raro pero sano.
Si prefieres algo más terrenal, Akihabara tiene callejones llenos de ramen, yakitori y kushiage (cosas empanizadas y fritas en palito). El barrio está lleno de opciones para comer sin que te duela la cartera.
Preguntas frecuentes para viajar a Tokio en 3 días
Guía con preguntas frecuentes¿Es suficiente Tokio en 3 días?
Sí, este itinerario de Tokio en 3 días permite conocer lo más importante como Asakusa, Shibuya y Akihabara sin agotarte.
¿Qué ver en Tokio en 3 días?
Puedes visitar el templo Senso-ji en Asakusa, el cruce de Shibuya, Omoide Yokocho y el barrio de Akihabara.
¿Cuánto cuesta viajar a Tokio en 3 días?
Un presupuesto medio es de 10,000 a 15,000 yenes diarios sin contar hospedaje.
¿Es difícil moverse en Tokio?
No, con Google Maps y una tarjeta Suica o Pasmo puedes moverte fácilmente por la ciudad.
¿Dónde hospedarse en Tokio?
Las mejores zonas son Shinjuku, Shibuya o Ueno por su buena conexión de transporte.
