Uruapan, Michoacán, México

Los fabriqueños, la leyenda más horrible de Uruapan

Imagen de la leyenda de los fabriqueños en Uruapan, Michoacán

Representación de la leyenda de los fabriqueños en Uruapan, Michoacán

Los silbatos de la fábrica de “San Pedro” (clic) y de “La providencia” en Uruapan, Michoacán, eran todo un símbolo de alegría en los cambios de turno y para la ciudad era un reloj que se escuchaba por todos los rumbos.

El duro camino a casa de los fabriqueños

Los fabriqueños eran personas que trabajaban en las fábricas de la ciudad y que pertenecían a todos los barrios de Uruapan, principalmente el de San Pedro, San Juan Evangelista y de la Magdalena. De este último era vecino el Sr.  J. Guadalupe Calderón, para el cual salir a la una de la mañana de su turno representaba caminar por la desolada y oscura calle que llevaba el nombre del barrio (ahora Av. Juárez) hasta llegar a la Calle Ancha ( ahora 5 de Mayo) cruzar el río a través de dos largas vigas de madera y perderse después entre los callejones de cercas de piedra, cafetales y vástagos de las huertas del barrio, era algo común y rutinario hasta aquella noche en que D. Fermín y J. Guadalupe al cruzar el puente escucharon el llanto de un niño recién nacido a la orilla del río bajo las vigas. Se detuvieron sorprendidos y J. Guadalupe bajó a recogerlo, se quitó su yompa de mezclilla azul y lo envolvió en ella cuidadosamente.

¿Quién pudo haber dejado a esta criatura entre la basura, en este lugar?, avanzaron unas cuadras hacia La Magdalena y J. Guadalupe hombre cristiano y bueno, propuso emocionado que al día siguiente lo llevarían a bautizar, le pondrían nombre y el mismo sería su padrino, pero al decir esto, el niño sacó sus manos mostrando unas uñas largas y con voz cavernosa, clara y fuerte dijo: “padrinito…no necesito bautismo ya me salieron los dientes...” 

La maldición del niño endemoniado

J. Guadalupe miró la criatura y vio que de sus ojos y de su boca brotaban llamas de fuego enrojecido, espantado lo lanzó con toda su fuerza y echó a correr, poco tiempo enfermo del susto y murió.

Históricamente se sabe que los fabriqueños de La Magdalena, al pasar por el puente de vigas, recitaban una oración para evitar alguna presencia del diablo porque seguramente aquel niño era una aparición diabólica.

Nota: La fábrica de San Pedro ahora es un hermoso Centro Cultural con actividades artísticas y exposiciones conoce su sitio web dando clic aquí.