Cuando era morrillo, pasaba por mi colonia un señor con una carretilla de madera toda madreada, un sombrero apachurrado y unos zapatos tan rotos que, si los viéramos hoy, seguramente pensaríamos que eran unos Balenciaga de edición limitada. El cabrón gritaba a todo pulmón con una voz tipo Vicente Fernández: “¡Hay atole de granooooo!” Y todos los chiquillos que andábamos jugando fútbol salíamos corriendo a nuestras casas a pedirles dinero a nuestras jefas para ir a comprar nuestro atole.
En aquel entonces nos valía madre cómo estaba hecho ese elixir verde que nos sentábamos a tomar o mejor dicho a comer en la banqueta de doña Carmela, mientras nos burlábamos del gordo que no pudo alcanzar el balón, o del Rickys que se le salían los mocos por lo picoso del atole.
En aquel entonces nos valía madre cómo estaba hecho ese elixir verde que nos sentábamos a tomar o mejor dicho a comer en la banqueta de doña Carmela, mientras nos burlábamos del gordo que no pudo alcanzar el balón, o del Rickys que se le salían los mocos por lo picoso del atole.
Puesto de delicioso atole de grano y huchepos / Clic en la imagen para ver el video del atole de grano.
¿Qué es el atole de grano?
Resulta que detrás de ese vaso de atole había mucho más que una preparación caliente. Aquel sabor que para nosotros era tan cotidiano forma parte de la gastronomía tradicional de Uruapan y está relacionado con la cocina de la región purépecha.
El atole de grano tiene además algo que lo hace bastante particular: aquí el elote también forma parte de la preparación, osea le ponen pedazos del elote al momento de cocerlo y sí, los granos están ahí, mezclados con el atole, haciendo que más que beberlo termines comiéndolo a cucharadas. La preparación lleva principalmente elote tierno, masa y anís fresco, ingredientes que le dan ese característico color verde, esa textura y un sabor muy diferente al de los atoles dulces que seguramente tienes en mente. Y sí, probablemente esa sea una de las primeras cosas que sorprenden a quien nunca lo ha probado.
El atole de grano tiene además algo que lo hace bastante particular: aquí el elote también forma parte de la preparación, osea le ponen pedazos del elote al momento de cocerlo y sí, los granos están ahí, mezclados con el atole, haciendo que más que beberlo termines comiéndolo a cucharadas. La preparación lleva principalmente elote tierno, masa y anís fresco, ingredientes que le dan ese característico color verde, esa textura y un sabor muy diferente al de los atoles dulces que seguramente tienes en mente. Y sí, probablemente esa sea una de las primeras cosas que sorprenden a quien nunca lo ha probado.
¿Cómo se come el atole de grano?
Una vez que llega a tus manos, no hay demasiado protocolo. Se le pone limón, sal y diferentes tipos de salsas picantes al gusto dependiendo que tanto te encante el chile, se revuelve un poco y empieza la función. El limón le mete acidez, el chile le da ese golpe que despierta el sabor y, dependiendo de cuánto le pongas, puedes pasar de “qué rico” a “Bailó Bertha, sí está picoso”.
Lo bonito es que cada quien termina amándolo a su manera. Hay quien apenas le pone unas gotas de limón, quien le echa salsa como si estuviera rellenando una alberca y quien prefiere dejarlo prácticamente como salió de la cocina. No hay una ceremonia complicada ni una manera correcta de hacerlo: se trata de probar, ajustar y seguirle dando a la cuchara.
Y bueno… ¿A qué sabe el atole de grano?
El sabor del atole de grano es difícil de comparar con algún otro sabor que probablemente conoces. Es herbal por el anís y con el sabor dulce del elote tierno, pero si lo preparas con los acompañamientos también a la vez es picante, un poco salado y ácido.
Entonces, ¿es bebida o comida? Técnicamente es un atole, pero si me preguntas cómo lo vivíamos de morrillos, la respuesta está fácil: se come, aun que bueno también se toma jaja.
Redacción Jonathan J.N.
Entonces, ¿es bebida o comida? Técnicamente es un atole, pero si me preguntas cómo lo vivíamos de morrillos, la respuesta está fácil: se come, aun que bueno también se toma jaja.
Redacción Jonathan J.N.
